Gas fósil e hidrógeno verde: las sombras del nuevo PNIEC

 

El 24 de septiembre de 2024, el Consejo de Ministros aprobó el Real Decreto que actualiza el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) para el periodo 2023-2030. El Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente (IIDMA) ha seguido el proceso de actualización de este plan, habiendo presentado sus comentarios durante el trámite de consulta pública en 2023, así como en la fase de participación pública relativa a la Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) del mismo. A pesar de haber sido publicado, IIDMA considera deficiente los siguientes aspectos del mismo:

  • Sobre los objetivos de producción de hidrógeno verde:

    la ausencia de información sobre los objetivos de producción total de hidrógeno verde de España en 2030 es una gran deficiencia. Esta información es necesaria para comprender como con una capacidad prevista de 12 GW de electrolizadores, se va a poder producir un volumen de hidrógeno verde suficiente para descarbonizar la industria (objetivo que el 74% del hidrógeno consumido por este sector en 2030 sea verde) y, a la vez, abastecer a las infraestructuras de transporte de hidrógeno incluidas en el proyecto H2Med (2 millones de toneladas).

  • Sobre la potencia instalada de renovables para la producción de hidrógeno verde:

    La producción de hidrógeno verde demanda grandes cantidades de electricidad y aunque se evalúa positivamente el desarrollo al alza de las energías renovables en el sector eléctrico (un 81% frente al 74% del Plan 2021-2030), se debería haber incluido información desglosada sobre las previsiones de potencia renovable destinada a la producción de hidrógeno verde en España para 2030. Sin embargo, el PNIEC se limita a afirmar, de manera general, que las potencias de las tecnologías renovables previstas para 2030 incluyen las potencias dedicadas a los electrolizadores. Por lo tanto, no está claro si la cantidad prevista de energía renovable que el plan pretende desplegar para satisfacer la producción de hidrógeno prevista es suficiente, dada también la incertidumbre sobre cuántos proyectos de producción de hidrógeno verde necesitarán recurrir a PPAs de energías renovables (contratos de compraventa de energía a largo plazo entre un productor renovable y un consumidor).

  • Sobre el proyecto H2Med: Se sigue apostando por el H2Med, a pesar de ser un proyecto de un vector energético (el hidrógeno verde) que, hasta la fecha, se encuentra todavía en una fase temprana de desarrollo, con una evidente inmadurez tanto en términos de producción a gran escala como de transporte, y que no está lo suficientemente maduro como para ser rentable sin un apoyo financiero significativo. Se trata de un proyecto que plantea muchas dudas e incertidumbres por lo que no se debería haber incluido en el PNIEC. Más aún cuando no existe un estudio previo sobre las perspectivas de demanda de hidrógeno verde que avalen la necesidad de este proyecto, y además existen dificultades asociadas al transporte de hidrógeno verde a larga distancia desde una perspectiva económica, técnica y de eficiencia energética.

  • Sobre las centrales de gas de ciclo combinado: lamentablemente, el PNIEC sigue considerando a los ciclos combinados como una de las tecnologías no renovables que seguirán desempeñando un papel relevante en el sistema eléctrico y prevé mantener para 2030 la totalidad de su potencia instalada (26,6 GW). Sin embargo, teniendo en cuenta los aumentos previsto para 2030 en el nuevo plan en cuanto a la electricidad generada con fuentes renovables (del 74% al 81%), la capacidad de autoconsumo (de 14 a 19 GWh) y el almacenamiento energético (de 20 a 22,5 GW), además de ulteriores avances esperados en la generación distribuida, las interconexiones eléctricas y la gestión de la demanda, entre otros, era necesario reflejar un descenso progresivo de la capacidad instalada de ciclos combinados entre los años 2023 y 2030, apostando también por un fortalecimiento de los procesos de transición justa. Aunque la participación del gas en el mix energético previsto para 2030 se haya reducido con respecto a la versión anterior del plan 2021-2030, mantener sin cambios la elevada capacidad instalada de centrales de ciclo combinado en España hasta 2030, marca una senda incompatible con los objetivos del Acuerdo de París.
  • Sobre los mecanismos de capacidad: el PNIEC sigue previendo la introducción de mecanismos de capacidad que beneficiarán, entre otros, a las centrales de ciclo combinado. Sin embargo, el plan debería haber redimensionado el papel de estas centrales como tecnología de respaldo. La introducción de estos mecanismos para garantizar la viabilidad económica de instalaciones contaminantes, que contribuyen al cambio climático y que son incapaces de recuperar sus costes fijos, malgasta recursos económicos que podrían utilizarse para promover aún más medidas reales de descarbonización del sector eléctrico y que, a la vez, ayuden a garantizar el suministro eléctrico. Es imprescindible desvincular nuestra dependencia energética del gas fósil abandonando su uso lo antes posible.

Por último, es necesario remarcar que, durante el procedimiento de EAE, IIDMA criticó la ausencia, en el expediente administrativo, del informe bianual de seguimiento de los efectos ambientales del PNIEC 2021-2030, como parte del diagnóstico ambiental a tener en consideración durante el trámite de consultas. IIDMA retenía que para poder realizar aportaciones que contribuyeran, de manera efectiva, a la evaluación ambiental de la actualización del Plan era fundamental que las personas interesadas y el público consultado pudieran acceder, con carácter previo, a la información relativa al seguimiento de los efectos ambientales y para ello, el acceso a este informe era de fundamental importancia. La obligación del Ministerio de elaborar y publicar el mencionado informe quedó reflejada en la Declaración Ambiental Estratégica (DAE) del PNIEC 2021-2030. Sin embargo, a día de hoy, este informe sigue sin estar disponible públicamente.

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