ONG ponen en cuestión el compromiso climático y el respeto a los Derechos Humanos del grupo Enel, al que pertenece Endesa, durante su Junta de Accionistas

El Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente (IIDMA), junto a la italiana Re:Common y la alemana Urgewald, cuestiona en la Junta de Accionistas de Enel, propietaria de Endesa – posee un 70% de las acciones de la compañía española-, el compromiso climático y el respeto a los Derechos Humanos de su estrategia de negocio. El alargamiento innecesario de la vida de las contaminantes centrales térmicas de carbón en España, Italia y Chile, y la importación de carbón de proveedores de zonas donde se están violando derechos humanos como Colombia y Rusia han puesto al Grupo energético en el ojo del huracán: las ONG solicitan compromisos claros para poner fin a estos problemas.

Falta de compromiso con los Derechos Humanos

La mayoría de las centrales de Endesa en España queman carbón importado. Endesa ha confirmado a IIDMA que dos de los países de origen del carbón son Colombia y Rusia, tras preguntar la Organización en diferentes ocasiones por el origen de este carbón a la compañía. Algunos de sus principales proveedores en Colombia han sido requeridos por la justicia por los daños de la minería del carbón en la población indígena. Sin embargo, Endesa ha afirmado que su pertenencia a la iniciativa Bettercoal, que realiza informes sobre los proveedores de carbón, garantiza el respeto de sus proveedores a los derechos humanos.

 

Sin embargo, las ONG han planteado que precisamente Bettercoal ha realizado informes muy negativos sobre el respeto de los derechos humanos por parte de una compañía minera de Rusia, algo que preocupa a las organizaciones. Según Bettercoal, empresas como Siberian Business Union Coal (SDS) vulneran derechos humanos, incumplen los mínimos de remuneración y la protección de la biodiversidad. Según los datos obtenidos, SDS exporta carbón a España. Las organizaciones han pedido a Endesa que confirme si SDS es proveedor de sus centrales, y que confirme con qué empresas rusas está trabajando.

 

Falta de compromiso climático en España, Italia y Chile

 

Endesa, que forma parte del Grupo Enel, ha confirmado ya que cerrará algunas de sus centrales, como Teruel, Compostilla y Es Murterar (grupos 1 y 2), pero mantiene una posición ambigua respecto a dos de las centrales más contaminantes de Europa: As Pontes (Galicia) y Litoral (Andalucía). IIDMA preguntó en la pasada Junta de Accionistas de la empresa española, el 12 de abril de 2019, por los planes de la compañía para estas centrales. La Directiva de Endesa afirmó, para sorpresa de todos, que las centrales podrían continuar abiertas más allá de 2030, una medida incompatible con los objetivos del Acuerdo de París. IIDMA ha recordado a Enel que ambas centrales deben cerrar en 2025 como muy tarde, ya que lo contrario se contradice con el objetivo de limitar el calentamiento global por debajo de los 1,5º, objetivo con el que ha pedido a Enel que se comprometa.

 

Además, la italiana Re:Common ha pedido explicaciones a Enel por sus acciones en Italia. El Gobierno italiano ya se ha comprometido a abandonar el carbón en 2025, por lo que Enel debería garantizar que las centrales en Italia cierren en esa fecha. Sin embargo, Enel está poniendo trabas al Gobierno de Italia y ha iniciado acciones judiciales contra el decreto del Ministerio de Medio Ambiente que implementaba el cierre de las centrales de carbón. El pasado día 15 de mayo anunció que varias centrales de carbón italianas se convertirían a gas, pero continúa sin anunciar una fecha clara para el abandono del carbón ni ha confirmado que desistirá de las acciones judiciales. Esta nueva decisión, además, resulta incoherente respecto a la situación en España, teniendo en cuenta el anuncio de Endesa sobre mantener sus centrales “más allá de 2030”

 

Siguiendo esta línea, las ONG también han sacado a la luz las acciones de Enel en Chile, donde la empresa posee centrales de carbón, y han entregado una carta a la directiva de parte de la sociedad civil, comunidades y responsables políticos chilenos de la región pidiendo el cierre de estas centrales en línea con los planes del país, que está trabajando para plantear un calendario de cierre para 2030 como muy tarde. Enel no ha participado en las negociaciones, y representantes chilenos han encontrado numerosas trabas por parte de la compañía.

«En la Junta General de Accionistas de Endesa de 2019, el expresidente declaró que mantendría dos de sus centrales de carbón en España funcionando más allá de 2030. Esto es contrario al objetivo de evitar que el calentamiento global supere los 1,5ºC, que debemos cumplir si queremos evitar las consecuencias más graves del cambio climático. Todos los países de la OCDE deben dejar de quemar carbón para 2030, a más tardar. En España, esto debe ocurrir en 2025. Para hacer frente al cambio climático, Enel, como principal accionista de Endesa, debe revisar sus políticas para establecer objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y fechas de cierre de las centrales de carbón coherentes con un escenario de 1,5ºC, especialmente teniendo en cuenta las recientes declaraciones donde se congratulan en seguir una «Dirección Verde».  afirma Carlota Ruiz-Bautista, abogada medioambiental de IIDMA.

 

 

 



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