IIDMA pide incluir fechas de cierre para las centrales de carbón en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima.

IIDMA pide que se especifiquen fechas de cierre de las centrales de carbón españolas en el futuro Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, al hilo de las recientes declaraciones del Secretario de Estado de Energía José Domínguez Abascal, que “calcula que al menos 9 centrales de carbón cerrarán en junio de 2020 al no haber hecho las adaptaciones necesarias”. Si bien esta declaración de intenciones es positiva, no es suficiente para garantizar el cierre efectivo de dichas centrales. Para ello, es necesario tomar acciones concretas.

Entre las centrales que cerrarán en junio de 2020, como han apuntado algunos medios, estarían las de Teruel y Compostilla, que suman una potencia de 2.061 MW y son propiedad de Endesa. No obstante, su cierre no es una noticia nueva: Enel lo anunció en su Junta de Accionistas en mayo de 2017, después de que portavoces de IIDMA preguntaran por los planes de cierre de sus centrales térmicas, que son necesarios para cumplir con su objetivo de ser “carbon neutral” en 2050. Sin embargo, Endesa todavía no ha anunciado que haya solicitado al Ministerio para la Transición Ecológica el permiso necesario para poder cerrar estas dos centrales. Asimismo, uno de los requisitos para obtener este permiso es una evaluación previa por parte de Red Eléctrica Española, que debe concluir si el cierre afectaría a la seguridad de suministro.

Compostilla y Teruel son dos de las centrales más contaminantes a nivel europeo. La plataforma de organizaciones EBC (Europe Beyond Coal) las incluye entre las llamadas Toxic 30, las 30 centrales europeas con más impactos en la salud pública, situando a Teruel en la quinta posición en el ranking y a Compostilla en el puesto 16.

El secretario de Estado de Energía ha afirmado también que “las cinco (centrales térmicas) restantes podrían cerrar entre 2020 y 2025”. Sin embargo, es necesario recordar que Endesa ya ha realizado inversiones para que las centrales de As Pontes o Litoral continúen operando más allá de 2020, y todavía no se conocen sus planes para la central de Alcudia, en Mallorca. EDP también ha acometido inversiones en Soto de Ribera y en Aboño, mientras que Viesgo lo ha hecho en Los Barrios.

En Europa todas las centrales deberían cerrar entre 2020 y 2030 si queremos cumplir con los objetivos del Acuerdo de París y evitar los efectos más graves del cambio climático, a los que España es especialmente vulnerable. En este sentido, todas las centrales de carbón en España deben cerrar a más tardar en 2025, a pesar de que se hayan realizado inversiones para cumplir con los valores límite de emisión más estrictos previstos en la normativa europea. Sin fijar una fecha concreta de fin del carbón en el plan nacional integrado de energía y clima, se corre el riesgo de que estas centrales continúen funcionando más allá de esta fecha, lo que conllevaría impactos muy graves en el medio ambiente y en la salud. Según el estudio de IIDMA “Un oscuro panorama” hay más de 700 muertes prematuras anuales en España relacionadas con las emisiones de las centrales térmicas de carbón, y los costes económicos sanitarios derivados se cuantifican entre 880 y 1.667 millones de euros.



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