IIDMA pide a Rajoy un Plan para abandonar el carbón a raíz de sus declaraciones en la Cumbre de Macron Un Planeta

El Gobierno debe elaborar un plan ordenado y progresivo para el cierre de centrales térmicas de carbón para 2025, en coherencia con su discurso de este martes en la Cumbre Climática Un Planeta de París, organizada por el presidente francés Emmanuel Macron. En sus declaraciones, el presidente español afirmó que el Gobierno está “dando los pasos necesarios para una mayor dependencia de energías limpias” pero añadió que “no podemos suprimir el carbón de un día para otro”. Precisamente por esta razón, organizaciones como IIDMA llevan tiempo pidiendo al Gobierno que planifique dicha transición que requiere una visión a corto, medio y largo plazo. 

Es necesario planificar el cierre de las centrales de carbón con plazos temporales razonables siguiendo el calendario de la Directiva europea de Emisiones Industriales (DEI), que prevé el cierre de las centrales que no cumplan con los límites de emisiones contaminantes en 2020. Hay que tener en cuenta además que desde que se solicita el cierre de una instalación hasta que se hace efectiva no es de un día para otro. Asimismo, debe garantizarse una transición justa para las regiones afectadas por el cierre. Sin embargo, las acciones del Gobierno en los últimos años, lejos de estar en línea con la transición energética hacia energías menos contaminantes, se aferran a mantener  las centrales térmicas, dejando a las empresas cada vez menos margen para planificar su cierre.

Por una parte, el Plan Nacional Transitorio (PNT), aprobado por el Gobierno, en el que 13 de las 15 centrales españolas están incluidas,  se trata de una excepción prevista en la Directiva de Emisiones Industriales, les permite  emitir por encima de los límites de emisión establecidos por dicha Directiva hasta julio de 2020, fecha en la que deberán cerrar si no se adaptan a esos límites. Este PNT ha sido denunciado por IIDMA ante el Tribunal Supremo por no cumplir con las exigencias de las legislaciones europea y española. A ello se suma la reciente publicación en noviembre de 2017 del borrador de un Real Decreto que busca evitar o como mínimo dificultar el cierre de las centrales térmicas. Dicho borrador fue publicado pocos días después de la solicitud presentada por Iberdrola de cerrar sus dos últimas centrales de carbón.

Por otra parte, España sigue dando ayudas al carbón, algo por lo que la Comisión Europea acaba de abrir una investigación, ante la sospecha de que las subvenciones de 450 millones de euros que han recibido las centrales en concepto de incentivos medioambientales pueden ser ilegales.

La tendencia internacional, confirmada en la Cumbre Un Planeta,  es al abandono del carbón lo antes posible para hacer frente al cambio climático, pues las emisiones producidas por la quema de carbón son uno de los principales responsables. Entidades financieras como ING o AXA se han comprometido a dejar de financiar proyectos relacionados con el carbón, mientras que la Powering Past Coal Alliance, impulsada por Reino Unido y Canadá para cumplir con el Acuerdo de París, ha anunciado la adhesión de nuevos miembros tras haber sido invitados a participar en dicha Alianza. Iberdrola está entre las empresas que se han sumado durante la Cumbre a esta alianza por el abandono del carbón. Sin embargo, España sigue sin unirse, a pesar de que países como Francia, Portugal, Italia, Holanda, México o Dinamarca ya lo han hecho. La mayoría de estos países ha anunciado fechas alrededor de 2025 para abandonar el uso de carbón para la producción de energía.

“Las declaraciones de Rajoy resultan paradójicas. Es lógico que abandonar el carbón no se puede hacer de forma inmediata. Sin embargo, nada impide que se comience a trabajar en este sentido, preparando un plan de cierre de centrales de forma ordenada y progresiva, y no un borrador de Real Decreto que intenta bloquear la senda de la necesaria transición energética. España debería tener como objetivo el abandono del carbón para 2025, y como máximo en 2030 las centrales térmicas en toda Europa deberían estar cerradas para cumplir con los compromisos climáticos y al mismo tiempo proteger derechos tan importantes como el derecho a un medio ambiente sano y el derecho a la salud.” afirma Ana Barreira, Directora de IIDMA.



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