El cambio de dieta para mitigar el cambio climático requiere cambios en las políticas públicas y más apoyo para una transición en el sector agrícola español

El Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente IIDMA respalda las advertencias del último informe del IPCC, “Cambio climático y suelo” y advierte de que las recomendaciones sobre la reducción del consumo de carne y cambio de dieta deben ser apoyados con políticas públicas urgentes y no basarse en exclusiva en las decisiones finales del consumidor. El sector agrario es el tercero en emisiones de CO2 equivalente en España, con un 10,6% del total según datos de 2016, por lo que, además de ser afectado por el cambio climático, también podría ser una fuente de soluciones para mitigarlo si se logran reducir estas emisiones. Una de las soluciones con menor difusión hasta el momento, como señala el informe del IPCC, es el cambio de modelo alimentario. Pero este cambio debe darse a nivel productivo también, algo que repercutiría en una mayor productividad y competitividad de este sector en España en el futuro.

El Proyecto europeo EUKI, coordinado en España por IIDMA, promueve, entre otros, una transición de un modelo de agricultura y ganadería intensivo, basados en el máximo beneficio y que favorece a los intermediarios, hacia un modelo extensivo, con menor producción, pero de mayor calidad, y con un menor impacto ambiental y social, además de con mayores beneficios económicos estructurales en el medio y largo plazo según los especialistas del proyecto. La adopción de políticas públicas en esta línea ayudaría a mitigar el cambio climático y, además, protegería más al sector agrario de sus impactos.

Olas de calor, fenómenos meteorológicos extremos, o falta de agua hacen a España especialmente vulnerable, y la falta de confianza y desconocimiento de los beneficios de un cambio de modelo están causando un daño que podría ser irreversible. España es el segundo estado miembro de la UE en consumo de carne por persona, y el modelo actual de producción de cárnicos, cuyo consumo sigue aumentando, coincide sin embargo con la reducción del número de explotaciones. Esto quiere decir que el sector se está industrializando progresivamente mediante proyectos de ganadería intensiva, sin atención sobre la calidad de la carne ni los impactos negativos en medio ambiente, economía, sociedad o salud. Asimismo, las pequeñas granjas se ven especialmente perjudicadas por la falta de inversión, ayudas o requisitos cada vez más restrictivos.

El fomento de las decisiones de consumo basadas en un cambio de dieta que favorezca la reducción del consumo de carne, como recomienda el IPCC, tendría repercusiones muy positivas en la disminución de las cabañas ganaderas y sus emisiones de GEI. Pero deben estar apoyadas por políticas públicas que pasen por mayor financiación, compromiso político, supresión de obstáculos burocráticos, y la evaluación de impactos ambientales y sanitarios que favorezcan la transición a un modelo de producción extensivo. Además, es importante consolidar canales de comercialización específicos para los productos de ganadería extensiva que garanticen un justo margen de beneficio para los ganaderos.

Para ello, el trabajo desde el punto de vista jurídico es fundamental. Una gran parte de las acciones urgentes debe centrarse en impulsar la ambición medioambiental de los textos definitivos de los planes nacionales sobre clima y energía (PNIEC), la Ley de Cambio Climático y Transición Energética y de políticas europeas como la PAC. Otro pilar del cambio sería el fomento de soluciones basadas en el conocimiento, con la aplicación de medidas como el fomento de plantas de biogás para el tratamiento de las deyecciones ganaderas o la optimización del forraje, entre otras.

“El sector agrario español destaca a nivel internacional, pero si no se proponen soluciones eficaces para reducir sus emisiones y hacer frente al cambio climático el daño que sufrirá el sector será irreversible. La reducción de la demanda de carne podría favorecer la recuperación y el desarrollo de explotaciones extensivas y ecológicas, cuya escasa rentabilidad tiene origen en la llegada al mercado de grandes cantidades de carne low cost y de baja calidad, unido a canales de distribución que dejan la mayor parte del beneficio en manos de los intermediarios. Los modelos extensivos ponen menor énfasis en la rentabilidad y aumento de producción como único objetivo, y tienen en cuenta elementos como el impacto ambiental, el bienestar animal, o la mayor calidad de la carne” afirma Massimiliano Patierno, ingeniero medioambiental de IIDMA y coordinador del proyecto EUKI en España.

*Proyecto EUKI

El Proyecto EUKI (European Climate Initiative) es un proyecto a nivel europeo impulsado por el Ministerio Federal Alemán de Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear (BMUB) que se desarrollará hasta febrero de 2020. Los países participantes son Alemania, Francia, Irlanda, España y Hungría. Entre sus objetivos principales están: aumentar el conocimiento entre todos los actores sobre el potencial de mitigación del sector agrario frente al cambio climático y los co-beneficios ambientales y socioeconómicos asociados a la aplicación de medidas de mitigación; crear nuevas redes de alianzas entre todos los interesados y asegurar la consecución de una voluntad social y política real para conseguir un marco legislativo ambicioso sobre clima y agricultura.



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